La viticultura en Japón

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Con el experto Sr. Yasuda, conocedor de la viticultura y la enología del Japón.

En un reciente viaje a Japón, tuve la ocasión de adentrarme en la provincia de Yamanashi, quizás la zona de producción de vinos más relevante de país del sol naciente. También se producen pequeñas cantidades de vino en la provincia o prefectura de Nagano, en la bonita población de Takayama-mura, cuya visita recomiendo vivamente, y en las prefecturas de Yamagata y Aomori.

A los pies del Monte Fuji
Yamanashi es un valle presidido en su extremo sur, por el singular monte Fuji, al norte por las montañas de Okuchichibu y al oeste, por los Alpes japoneses (Minami Alps). Su extremo norte, Kobuchizawa, se encuentra a 2 horas de tren (Super Azusa) de Tokyo.
Su pluviometría, a pesar de ser la más baja de Japón, es muy elevada, de unos 1100 mm anuales (el doble que en el Penedès o Napa Valley). Disponen de una media de 2250 horas de sol y un suelo volcánico con algo de arcilla y un subsuelo de naturaleza piroclástica, con buen drenaje. Una suave brisa reduce la humedad a niveles aceptables, todo lo cual confiere cierta singularidad a sus viñedos.
Se cultivan también frutales y el 40% del agua embotellada que se consume en Japón proviene de este valle.

DSC05099Koshu, variedad autóctona
La vinífera autóctona se llama Koshu cuyo origen se desconoce pero que al parecer se cultiva desde hace más de 1000 años. Esta vinífera produce una uva de un color rosado, como si no hubiera acabado de enverar. No es la mayoritaria, puesto que ya entrados en el siglo XX comenzó el interés por el vino y se importaron cepas de Cabernet Sauvignon, Merlot, Petit Verdot, Chardonnay, Muscat y Riesling. En 1927 Zenbei Kawakami, padre de la viticultura japonesa, consiguió un híbrido, el Muscat Bailey A, que produce interesantes vinos tintos. Con la variedad autóctona Koshu y la Riesling de sud África se consiguió, a instancias de la conocida empresa Suntory, la variedad híbrida Riesling Forte. Debido a la alta humedad del suelo, utilizan como pié la Riparia B55.
Como se puede apreciar en las fotografías, protegen las uvas de la lluvia mediante unas hojas de papel encerado, mientras que las parras son protegidas mediante plásticos. ¡Un trabajo enorme!
Cuando la vendimia, en octubre, se retiran las protecciones y se reciclan. Vendimian a mano y transportan la uva en cajas de 10 kg.

DSC05092Intercambio de experiencias
En Kobuchizawa, pude visitar la destilería de whisky Hakushu y cerca de la capital, en Kofu, la interesante bodega Tomi no oka, ambas propiedad del grupo Suntory. Unas magníficas visitas organizadas por Freixenet dado que Suntory es su distribuidor en Japón.
El Sr. Yasuda, experto conocedor de la viticultura y la enología me ilustró magníficamente bien sobre la bodega, sus viñedos (25 Ha.) y sus vinos. Un interesante intercambio de conocimientos entre la viticultura y enología japonesa y la europea. Toda una experiencia.
Ningún viñedo es parecido a otro. Vinífera, suelo y clima determinan el terroir y la personalidad de los vinos. Al llegar, y ver tanta pluviometría, vegetación en el suelo, protección de las plantas, etc., me recordó los viñedos del sur de Brasil, en Bento Gonçalves y Garibaldi, pero allí no tienen la brisa procedente del monte Fuji.
La producción vinícola de Japón es, y será probablemente, escasa, pero han apostado por una personalidad encomiable.
Con esta singular visita creo haber visitado ya todos los viñedos del mundo. La conclusión: La Vitis vinífera es quizás la planta frutal más extensamente cultivada en la Tierra. Múltiples variedades que se adaptan al territorio, su fruto, transformado en vino, una de las bebidas más apreciadas y, la mano del hombre, le imprime carácter.